Los veterinarios británicos han actualizado sus directrices de esterilización en perros, en las que proponen un enfoque contextualizado e individualizado. TAGS: Esterilización canina. Medicina veterinaria. Clínica veterinaria. Bienestar animal
La Asociación Veterinaria Británica y la Asociación Veterinaria Británica de Pequeños Animales han recomendado a los veterinarios a adoptar un enfoque contextualizado en la esterilización canina, teniendo en cuenta factores como la edad, la raza y el estilo de vida al decidir a favor o en contra del procedimiento, especialmente en el caso de los perros machos.
Esta recomendación llega tras la publicación de un posicionamiento actualizado que recopila la investigación más reciente sobre cómo, por qué y cuándo debe esterilizarse a un perro o un gato, y que analiza los posibles efectos a largo plazo en la salud y el bienestar.
El documento examina la evidencia científica disponible y estudia cómo esos impactos podrían reducirse mediante distintos métodos, ya sean médicos o quirúrgicos, retrasando el procedimiento o incluso optando por no esterilizar en determinados casos.
ENFOQUE CONTEXTUALIZADO Y CAMBIO DE PRÁCTICA
Entre las recomendaciones clave figura la necesidad de adoptar un planteamiento individualizado para cada animal y realizar una evaluación caso por caso para determinar si la esterilización beneficiaría a los perros machos, así como revisar la práctica de la esterilización temprana tanto en machos como en hembras.
En el caso de los gatos, las recomendaciones se mantienen sin cambios y el consenso continúa apoyando la esterilización de machos y hembras alrededor de los cuatro meses de edad, antes de alcanzar la madurez sexual.
Sin embargo, tras revisar la evidencia, el consenso general actualizado indica que los perros, tanto machos como hembras, deberían esterilizarse entre los 12 y los 24 meses, cuando muchas razas han alcanzado la madurez esquelética y se reduce el riesgo de desarrollar afecciones ortopédicas.
Datos de la encuesta Voice of the Veterinary Profession de la BVA muestran que el 55% de los veterinarios respalda un enfoque contextualizado, especialmente en perros machos, y que casi un tercio ya realiza el procedimiento entre los 12 y los 24 meses; en hembras, el 48% apoya este enfoque teniendo en cuenta la raza o el tamaño, y más de un tercio lo lleva a cabo en ese mismo intervalo.
EVIDENCIA, RECOMENDACIONES Y MÁS INVESTIGACIÓN
El posicionamiento de los veterinarios británicos también señala que la esterilización de las perras se recomienda de forma generalizada debido a los efectos del embarazo y el parto sobre la salud y el bienestar, así como por el riesgo de enfermedades uterinas y ováricas, aconsejando realizarla entre los doce y los veintitrés meses, salvo que estén destinadas a la reproducción.
En cuanto a la castración de los perros machos, la definen como “compleja” y consideran que debe evaluarse de manera individual, teniendo en cuenta la raza y el estilo de vida, y no realizarse antes de la madurez física de la raza salvo que exista una razón contextual convincente. En este sentido, subrayan la importancia de que los veterinarios mantengan conversaciones con los propietarios para que comprendan plenamente las implicaciones de cada opción.
La vicepresidenta sénior de la Asociación Veterinaria Británica, Elizabeth Mullineaux, ha recordado que la esterilización es una parte fundamental y consolidada de la atención sanitaria preventiva en el Reino Unido y que contribuye a evitar que los centros de rescate se vean desbordados por camadas no deseadas, aunque la evidencia emergente desde 2019 ha puesto de relieve posibles efectos a largo plazo en función de la raza, el tamaño y la edad.
Por su parte, el presidente de la Asociación Veterinaria Británica de Pequeños Animales, Julian Hoad, ha recordado que, aunque se trate de una práctica rutinaria, no es un procedimiento trivial y requiere considerar ventajas y riesgos.
Ambas organizaciones reconocen que la base empírica sigue evolucionando y reclaman más investigación para apoyar el asesoramiento personalizado en la práctica clínica.
Fuente: www.animalshealth.es




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