El perito forense veterinario es quien puede distinguir un accidente de un caso de maltrato

Perivet destaca el valor de la pericia forense veterinaria para determinar si las lesiones en animales son accidentales o consecuencia de maltrato con validez judicial. TAGS: Maltrato animal. Veterinaria forense. Perito veterinario. Derecho animal

Determinar si las lesiones que presenta un animal son consecuencia de un accidente o de un episodio de maltrato es uno de los principales retos en el ámbito judicial. En este contexto, desde Perivet subrayan que “la ciencia forense veterinaria aporta objetividad allí donde las versiones de los hechos se contradicen”, permitiendo analizar los casos desde un enfoque técnico y basado en la evidencia.

Con frecuencia, la persona investigada atribuye las lesiones a una caída fortuita o a que el animal “había dejado de comer”, mientras que la acusación sostiene que se trata de un golpe intencionado, una privación de alimento o una omisión deliberada de cuidados. Según explican desde Perivet, “para un juez, las emociones no son prueba; lo que necesita es evidenciar el nexo causal entre la lesión y su origen”.

El peritaje forense veterinario se centra en analizar el mecanismo de producción de las lesiones para diferenciar técnicamente lo accidental de lo intencionado. “Nuestro trabajo consiste en estudiar cómo se produjo la lesión y si ese mecanismo es compatible con la versión que se aporta”, señalan desde la empresa especializada en peritaje veterinario.

En los casos de presunto abuso físico, el análisis traumatológico resulta determinante. “Una fractura puede ser compatible con una caída, pero también puede presentar patrones claros de impacto directo”, indican desde Perivet, donde el estudio biomecánico de las lesiones permite confirmar o descartar la hipótesis de un accidente.

La pericia forense también resulta clave para valorar situaciones de posible negligencia en el cuidado. Tal y como apuntan desde la compañía, “no toda desnutrición es consecuencia de maltrato; puede existir una patología clínica previa, y diferenciarla de una privación forzada de alimento es fundamental desde el punto de vista legal”.

Existen además situaciones de maltrato por omisión en las que no hay signos evidentes de violencia física, pero sí un daño grave derivado de la falta de atención veterinaria, higiene o cuidados básicos. Desde Perivet advierten que “la ausencia de un golpe no implica la inexistencia de delito, cuando la omisión compromete la vida o el bienestar del animal”.

“Las lesiones no mienten cuando se analizan desde un enfoque científico”, concluyen desde Perivet, destacando que contar con un informe pericial veterinario sólido resulta determinante para demostrar que el daño no fue fortuito y para respaldar las decisiones judiciales en casos de presunto maltrato animal.

Para más información se puede visitar el siguiente enlace.

Fuente: www.diarioveterinario.com

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