Un estudio ha descrito el que, según sus autores, es el primer caso de diabetes mellitus felina asociado a cambios dermatológicos específicamente en la región de las garras. TAGS: Medicina felina. Medicina veterinaria. Diabetes felina. Salud felina. Dermatología veterinaria
La diabetes mellitus felina es una enfermedad endocrina comúnmente diagnosticada en la clínica veterinaria. En los gatos, la enfermedad se parece a la diabetes mellitus tipo II humana, caracterizada por resistencia a la insulina más que por una deficiencia primaria de células beta en el páncreas.
El aumento de peso, la alimentación excesiva, el uso crónico de glucocorticoides y el confinamiento en interiores son algunos de los factores de riesgo más comunes para el desarrollo de esta enfermedad, con una tasa de remisión que ronda el 29 %.
En humanos, se pueden observar signos dermatológicos en la diabetes mellitus, incluidos cambios en las uñas y en el lecho ungueal, que representan alrededor del 10-20 % de los casos. Sin embargo, hasta la fecha no hay informes de cambios en las garras con diabetes mellitus en gatos. Es probable que esto se deba al hecho de que las afecciones dermatológicas que afectan a la uña y al pliegue de la uña en los gatos son generalmente raras.
No obstante, un estudio reciente ha presentado un caso de un animal con un problema dermatológico asociado a la diabetes en la región de las uñas. Hasta donde saben los autores, “este es el primer informe de diabetes mellitus felina con cambios dermatológicos que afectan específicamente a la región de las garras”.
Lesiones en las uñas de un gato asociadas a diabetes mellitus
Concretamente, un gato doméstico macho no castrado, de pelo corto, de 3,5 años de edad, se presentó por una herida crónica y costras sobre las garras y los pliegues de las garras durante varios meses. Al gato se le diagnosticó diabetes mellitus por la presencia de hiperglucemia persistente, glucosuria y signos clínicos compatibles, consistentes en poliuria, polidipsia, polifagia y pérdida de peso.
Se recetó glipizida 2,5 mg por vía oral dos veces al día. Al decimoséptimo día, las garras y la piel alrededor de la pata del paciente se habían normalizado y la garra anormal se desprendió, revelando una garra normal debajo. La glucosa en sangre, el análisis de orina y la fructosamina sérica también se normalizaron al trigésimo día. El paciente experimentó una remisión diabética y las lesiones en la piel y las garras permanecieron en remisión y no recurrieron desde el tratamiento de la diabetes mellitus.
Ante este caso, han comentado que “este es el primer informe de un gato diabético con cambios dermatológicos en la piel y las regiones de las garras”. “A medida que la diabetes mellitus entró en remisión clínica, también lo hicieron las manifestaciones dermatológicas, incluso sin ningún tratamiento dermatológico específico”, apuntan.
Fuente: www.diarioveterinario.com




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