La ciencia veterinaria española abre un nuevo camino en el diagnóstico del dolor equino

Se trata de un estudio pionero, ya que constituye la primera propuesta de definición y caracterización clínica del dolor miofascial toracolumbar en caballos basada en criterios diagnósticos estructurados. TAGS: Medicina equina. Equinos. Medicina veterinaria. Bienestar animal. Salud equina. Dolor equino. Investigación veterinaria

Los trastornos musculoesqueléticos son una causa común de bajo rendimiento en los caballos. El dolor toracolumbar se reporta con frecuencia, con una prevalencia muy variable que va del 0,9 % al 94 % dependiendo de la disciplina de trabajo y el tipo de práctica. El dolor toracolumbar puede provocar dolor crónico, disminución del rendimiento y deterioro de la capacidad de trabajo, lo que representa una importante preocupación clínica. La asociación entre el dolor toracolumbar y la cojera está bien reconocida, con un 74 % de los caballos con dolor de espalda que también presentan cojera, y problemas de espalda identificados en el 32 % de los caballos cojos.

Las principales causas de dolor toracolumbar en caballos incluyen el pinzamiento de los procesos espinosos, la espondilosis ventral, la osteoartritis del proceso articular, la enfermedad del disco intervertebral, el pinzamiento nervioso, la desmopatía supraespinosa e intraespinosa, las fracturas vertebrales, la patología sacroilíaca, las anomalías de conformación y la distensión muscular epaxial.

El síndrome de dolor miofascial (SDM) ha sido cada vez más reconocido en medicina veterinaria como un factor que contribuye al dolor musculoesquelético. En caballos, el síndrome de dolor miofascial se ha investigado como un posible factor contribuyente al dolor toracolumbar y se ha relacionado con síndromes de dolor de espalda caracterizados por dolor, hipertonía epaxial, rigidez intervertebral y bajo rendimiento. Sin embargo, el SDM está menos caracterizado que en medicina humana y aún no se ha establecido dentro de los marcos de diagnóstico veterinario como una causa primaria de dolor toracolumbar en caballos.

Primera caracterización clínica del dolor miofascial toracolumbar en caballos

En humanos, se ha sugerido que el síndrome de dolor miofascial (SDM) es un diagnóstico clínico específico más que un término general para el dolor de tejidos blandos. El síndrome de dolor miofascial se caracteriza por puntos gatillo miofasciales (PGM), definidos como puntos hiperirritables dentro del músculo esquelético, asociados con nódulos palpables ubicados en bandas tensas, y que producen dolor local, dolor referido y alteraciones motoras y autonómicas al comprimirlos. El síndrome de dolor miofascial puede existir independientemente de otros generadores de dolor, conocido como SDM primario, u ocurrir secundariamente a otros trastornos. Existen relaciones recíprocas entre la patología espinal y los PGM.

La extrapolación de conceptos de dolor miofascial de humanos a caballos requiere considerar las diferencias anatómicas y biomecánicas entre especies. En humanos, la región toracolumbar funciona como un sistema bípedo con carga vertical en el que el control postural y la estabilidad segmentaria dependen principalmente de los músculos erectores de la columna y multífidos. En los caballos, la columna vertebral actúa como una estructura horizontal de soporte de peso y transmisión de fuerza, suspendida entre las extremidades torácicas y pélvicas. La musculatura epiaxial, que incluye los músculos longísimo dorsal y multífido, y la musculatura hipoaxial sublumbar, como el complejo iliopsoas, desempeñan un papel fundamental en el soporte del tronco, la transmisión de fuerza y ​​la eficiencia locomotora.

El examen clínico de la región toracolumbar es un componente clave en el diagnóstico del dolor de espalda equino e incluye inspección, palpación, movilización y evaluación dinámica, complementado con técnicas de imagen como radiografía, ecografía y gammagrafía nuclear. En humanos, el diagnóstico de MPS se basa principalmente en la palpación manual. Los criterios clásicos incluyen sensibilidad en una banda tensa; reconocimiento del dolor; patrón de referencia del dolor; respuesta de contracción local (LTR), o rango de movimiento (ROM) limitado, entre otros. 

Análisis posteriores identificaron un grupo restringido de signos clínicamente relevantes. En 2018, se propuso que el diagnóstico requiere al menos dos de los siguientes criterios: una banda tensa, un punto hipersensible y dolor referido. Una revisión sistemática identificó el punto sensible, el dolor referido y el LTR como los principales criterios diagnósticos para el MPS. A pesar de las extensas investigaciones en humanos, estos criterios diagnósticos no se han evaluado sistemáticamente en caballos.

En consecuencia, los objetivos de un estudio realizado por María Resano Zuazu y David Argüelles, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba, Jorge U. Carmona, de Colombia, y César Fernández de las Peñas, de la Universidad Rey Juan Carlos, fueron identificar qué signos clínicos de MPS están presentes en la región toracolumbar equina basándose en el examen clínico estático; evaluar la coherencia interna entre las características clínicas, incluida la relación entre el dolor a la palpación y el ROM toracolumbar; y explorar las asociaciones y el valor predictivo de las variables de comportamiento, identificación y manejo informadas por el propietario (sexo, edad, raza, peso, condiciones de alojamiento y disciplina de trabajo) y variables clínicas utilizando análisis estadísticos no paramétricos y modelos de regresión de aprendizaje automático (ML) exploratorios.

El signo de salto se correlacionó con la puntuación de dolor

Una población de 120 caballos se sometió a una evaluación física estática de la región toracolumbar. Los comportamientos de los caballos reportados por el propietario se recopilaron a través de un cuestionario. La banda tensa, el punto hipersensible, la respuesta de contracción local, el signo de salto, el rango de movimiento restringido (ROM), la puntuación de dolor (0-5) y la puntuación global de ROM (0-4) se evaluaron mediante palpación manual. 

Los autores utilizaron modelos de regresión de aprendizaje automático para examinar patrones predictivos multivariados. Una banda tensa y un punto hipersensible estuvieron presentes en todos los caballos, mientras que una LTR estuvo ausente. El signo de salto, definido como una respuesta conductual característica a la presión sobre puntos gatillo miofasciales, identificado cuando los pacientes se retiran de la presión digital, se detectó en el 71,7 % y el ROM restringido en el 69,2 % de los caballos. Por otro lado, la mediana de la puntuación de dolor fue de 4. 

Los autores descubrieron que el signo de salto se correlacionó con la puntuación de dolor, y la restricción del ROM se correlacionó con la puntuación global del ROM. Los comportamientos informados por el propietario tuvieron una relación débil con el dolor a la palpación. En cuanto a los caballos estabulados, descubrieron que tenían puntuaciones de dolor más altas y mayor restricción del ROM que los caballos mantenidos al aire libre. 

Tras someter los datos al análisis del aprendizaje automático, se identificó el signo de salto como el predictor dominante de dolor (>90 % de importancia) y un marcador clínico robusto. Sin embargo, su alta prevalencia limita su valor como indicador diagnóstico aislado.

Asimismo, la banda tensa, el punto hipersensible y el signo de salto surgieron como hallazgos clínicos clave asociados con el MPS toracolumbar equino, “proporcionando nuevas perspectivas sobre las variables clínicas que caracterizan esta condición en caballos”.

En resumen, estos hallazgos pueden ayudar a los veterinarios a reconocer posibles signos relacionados con el síndrome de dolor miofascial en caballos con dolor de espalda y rendimiento reducido, lo que “subraya la importancia de considerar el síndrome de dolor miofascial como un factor que contribuye al dolor toracolumbar”.

Foto: Maria Resano, una de las autoras del estudio que forma parte de su tesis doctoral.

Fuente: www.diarioveterinario.com

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