El tiempo medio de brote fue de 4,1 días tras la prueba de provocación en la dermatitis alimentaria canina, con la mayoría de las reacciones ocurriendo entre el día 2 y 6 tras la exposición. TAGS: Dermatitis canina. Dermatitis alimentaria. Alergia alimentaria. Dermatología veterinaria. Medicina veterinaria. Salud animal. Clínica veterinaria. Investigación veterinaria. Bienestar animal
La dermatitis atópica canina (DAC) es una de las enfermedades dermatológicas más comunes en los perros. Históricamente, la DAC se consideraba una afección desencadenada exclusivamente por alérgenos ambientales, mientras que la alergia alimentaria se clasificó como una enfermedad separada. Sin embargo, debido a la superposición de presentaciones clínicas y similitudes en la patogénesis, ahora se reconoce que muchos perros con hipersensibilidad inducida por alimentos presentan signos clínicos de DAC y que los alérgenos alimentarios pueden actuar como desencadenantes de brotes de DAC.
Las reacciones adversas a los alimentos (RAA) se definen ampliamente como respuestas clínicas anormales desencadenadas por la ingestión de alimentos o ingredientes dietéticos e incluyen tanto reacciones mediadas inmunológicamente (alergias alimentarias) como respuestas no inmunológicas, como intolerancias debidas a mecanismos farmacológicos, tóxicos, metabólicos o idiosincrásicos. Sin embargo, en la literatura de dermatología veterinaria, el término RAA se aplica comúnmente para describir reacciones de hipersensibilidad inducidas por alimentos y a menudo se usa indistintamente con “alergia alimentaria”. Esta terminología se sigue en consecuencia en el presente estudio.
Comprender los mecanismos inmunológicos es esencial para la interpretación de las respuestas clínicas y el diseño de protocolos de diagnóstico apropiados. Esto es particularmente relevante en RAA, donde la presentación clínica muestra una considerable diversidad debido a diferentes mecanismos inmunológicos, patrones específicos de raza y otros factores influyentes.
La provocación dietética en la dermatitis alimentaria canina
El diagnóstico de la alergia inducida por alimentos es un desafío, ya que es clínicamente indistinguible de su contraparte ambiental, a pesar de requerir un manejo diferente. Aunque se han estudiado diversos métodos de diagnóstico, incluyendo pruebas intradérmicas, séricas, salivales, capilares y gastroscópicas, ninguno ha demostrado suficiente fiabilidad. Por lo tanto, una prueba de dieta de eliminación (PDE) seguida de provocación dietética sigue siendo el estándar de oro para el diagnóstico de la DAC. Sin embargo, la mejoría clínica durante la PDE sola no confirma la alergia alimentaria. Por lo tanto, una mejoría de los signos clínicos y un empeoramiento de los signos clínicos tras la reintroducción controlada del alimento es esencial para un diagnóstico definitivo de RAA. No reintroducir el alérgeno sospechoso aumenta el riesgo de un diagnóstico erróneo y puede conducir a restricciones dietéticas innecesarias o a un tratamiento a largo plazo inadecuado.
El objetivo de un estudio realizado en Alemania fue determinar la dosis umbral aproximada de los principales alérgenos proteicos dietéticos necesaria para desencadenar signos clínicos en perros con dermatitis alérgica confirmada y evaluar el tiempo hasta la aparición de síntomas tras una provocación oral con una sola fuente. La definición de estos parámetros puede mejorar la selección de dietas de eliminación verdaderamente libres de alérgenos, aclarar el riesgo clínico que supone la exposición a trazas de alérgenos y ayudar a los fabricantes de alimentos a establecer umbrales de etiquetado clínicamente relevantes.
Dosis en la provocación tras la dieta de eliminación
Once perros con RAA confirmadas se sometieron a 71 pruebas de provocación oral (POO) aleatorias con siete fuentes de proteína diferentes en dosis crecientes para cada proteína durante 7 días.
Los resultados mostraron que las reacciones podían producirse en dosis tan bajas como 1 g de proteína; Sin embargo, estos eran relativamente poco comunes, representando solo el 5,7 % de los desafíos positivos. La mayoría de las reacciones ocurrieron con niveles de exposición más altos, con un 60 % de los desafíos positivos registrados a la dosis de 30 g. La dosis media desencadenante fue de 20,8 g de proteína. Ajustado por peso corporal, la dosis mediana de provocación fue aproximadamente 0,86 g/kg, aunque existió una variación considerable entre perros individuales (rango: 0,06–2,5 g/kg).
Reacciones 4 días tras la exposición
Sin embargo, quizá el hallazgo más relevante desde el punto de vista clínico fue el momento de las reacciones. “El tiempo medio de brote fue de 4,1 días, con la mayoría de las reacciones ocurriendo entre el día 2 y 6 tras la exposición. Solo un pequeño porcentaje de las reacciones ocurrió el primer día”, indicaron.
Estos hallazgos ponen de manifiesto un desafío importante en la práctica clínica. “La ausencia de prurito o signos gastrointestinales en un plazo de 24–48 horas tras la exposición dietética no excluye necesariamente un brote provocado por alimentos”. Las reacciones tardías pueden complicar tanto la percepción como la interpretación de los dueños sobre los desafíos alimentarios.
Sin embargo, consideran que deben considerarse varias limitaciones al interpretar estos hallazgos. La población del estudio fue relativamente pequeña, no hubo grupo de desafío placebo y el protocolo de escalada de dosis implicaba la administración repetida de dosis más altas durante varios días. Además, los desafíos se limitaron a un periodo de observación de 7 días, lo que podría haber impedido detectar reacciones tardías. Se necesitan estudios más amplios para afinar aún más las estimaciones de umbral de alérgenos y las recomendaciones de tiempo hasta el brote.
A pesar de estas limitaciones, “los resultados refuerzan la importancia de una estricta adherencia durante los ensayos de dietas de eliminación y un seguimiento adecuado tras provocaciones dietéticas”.
Fuente: www.diarioveterinario.com




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