La evidencia disponible respalda la hipertensión pulmonar en perros como un modelo comparativo relevante para la salud en humanos. TAGS: One Health. Salud global. Hipertensión pulmonar. Ciencia veterinaria. Innovación médica. Medicina
La hipertensión pulmonar (HP) es una condición hemodinámica y fisiopatológica de presión anormalmente elevada dentro de la circulación pulmonar. En humanos, la HP se define por una presión arterial pulmonar media (PAPm) > 20 mmHg en reposo medida por cateterismo cardíaco derecho (CCD). En perros, la confirmación hemodinámica invasiva rara vez se realiza clínicamente; por consiguiente, el Colegio Americano de Medicina Interna Veterinaria (ACVIM) recomienda un enfoque ecocardiográfico basado en la probabilidad centrado en la velocidad máxima de regurgitación tricuspídea (VRT) interpretada junto con hallazgos de apoyo del corazón derecho y la arteria pulmonar (AP).
En todas las especies, el pronóstico depende en gran medida de la etiología, la gravedad hemodinámica y la adaptación del ventrículo derecho (VD). En un gran registro europeo que abarca múltiples etiologías de HP humana, la supervivencia a cinco años sin trasplante fue de aproximadamente el 54 %, con peores resultados en pacientes con HP asociada a enfermedad cardíaca izquierda (ECI) o enfermedad pulmonar avanzada. En perros, la HP también se asocia con resultados adversos. En la enfermedad mixomatosa de la válvula mitral (MMVD) en perros, tanto la presencia como la gravedad de la HP están vinculadas a una menor supervivencia, al igual que los marcadores de disfunción del ventrículo derecho (VD) en cohortes con etiologías mixtas
Desde una perspectiva de Una Salud y medicina comparada, es posible ayudar a reducir la brecha traslacional que existe entre las especies. En este contexto, un estudio de revisión realizado en Portugal propone que la medicina comparada se aproveche activamente para avanzar en la biología de la hipertensión pulmonar y que la enfermedad canina de origen natural se priorice como una plataforma preclínica capaz de reflejar con mayor fidelidad la enfermedad humana que los modelos experimentales tradicionales.
“Una Sola Salud” en la hipertensión pulmonar de humanos y perros
En perros, los criterios ecocardiográficos estandarizados y basados en probabilidades, junto con sistemas de clasificación clínicamente alineados, permiten la evaluación compartida de biomarcadores, enfoques diagnósticos armonizados y pruebas terapéuticas pragmáticas en entornos de comorbilidad del mundo real. En conjunto, “estas características posicionan al perro como un modelo natural y éticamente espontáneo que complementa los sistemas de laboratorio reduccionistas”, indicaron. La cardiología comparada ya proporciona sólidos precedentes; por ejemplo, los Doberman Pinscher con cardiomiopatía dilatada de origen natural reproducen fielmente fenotipos humanos clave y riesgo genético, lo que ilustra el potencial para el descubrimiento bidireccional.
En humanos, el progreso terapéutico ha sido mayor en la hipertensión arterial pulmonar, donde el tratamiento ha evolucionado desde la simple vasodilatación hasta un enfoque estratificado por riesgo y dirigido a la vía metabólica, que ahora incluye la modulación de la señalización de la activina. Por el contrario, el tratamiento veterinario sigue estando menos avanzado y continúa dependiendo en gran medida de la inhibición de la fosfodiesterasa-5 junto con el tratamiento de la afección subyacente. Esta disparidad refleja “un desafío traslacional más amplio: los modelos experimentales convencionales reproducen solo componentes seleccionados de la biología de la hipertensión arterial pulmonar y no logran capturar completamente la cronicidad, la multimorbilidad y la adaptación del corazón derecho que caracterizan la enfermedad que ocurre de forma natural”.
Fisiopatología y signos clínicos
Sobre la fisiopatología, indican que la hipertensión pulmonar se comprende mejor no como una entidad patológica única, sino como un síndrome hemodinámico final resultante de diversos procesos patológicos subyacentes.
Así, “aunque la vía final común de aumento de la carga del ventrículo derecho es compartida entre la hipertensión pulmonar humana y canina, la ruta por la que se alcanza difiere sustancialmente entre la arteriopatía precapilar, la hipertensión venosa poscapilar, la enfermedad fibrótica-hipóxica, la enfermedad tromboembólica crónica, la lesión vascular asociada a parásitos y los trastornos vasculares pulmonares venosos/capilares”. Reconocer estas diferencias mecanísticas “es esencial para una interpretación comparativa precisa y para el desarrollo de biomarcadores y terapias apropiadas”.
En cuanto a la presentación clínica, indican que, en humanos, la HP se presenta con mayor frecuencia con disnea de esfuerzo, fatiga y menor tolerancia al ejercicio, lo que refleja un aumento de la poscarga del ventrículo derecho y un acoplamiento ventrículo derecho-arteria pulmonar alterado. En los perros, los signos clínicos son igualmente inespecíficos y se derivan de una reserva cardiopulmonar deteriorada y disfunción del ventrículo derecho. Las presentaciones típicas incluyen intolerancia al ejercicio, taquipnea/disnea en reposo o con un esfuerzo mínimo, síncope/colapso (a menudo desencadenado por el esfuerzo o la excitación) y membranas mucosas cianóticas o pálidas; la tos, el letargo y la dificultad respiratoria episódica frecuentemente reflejan la etiología subyacente.
El perro como modelo espontáneo de hipertensión pulmonar
Varios trastornos caninos reproducen mecanismos esenciales subyacentes a la hipertensión pulmonar humana. Durante la revisión, proporcionan varios ejemplos a este respecto. Por ejemplo, la fibrosis pulmonar idiopática canina en West Highland White Terriers representa un modelo de alta validez en medicina humana, lo que permite investigar la comunicación cruzada epitelio-mesenquimal, la biología de la matriz, la progresión a la PH precapilar y el desarrollo de puntos finales de monitorización pragmáticos entre especies.
Del mismo modo, la MMVD canina constituye un modelo traslacional robusto y natural de la enfermedad degenerativa de la válvula mitral humana, indican. Su susceptibilidad ligada a la raza, su curso longitudinal predecible y su estrecha concordancia histopatológica con la enfermedad en humanos “crean una plataforma práctica para el descubrimiento preclínico y la evaluación terapéutica”.
La hipertensión pulmonar sigue siendo, añaden, un síndrome complejo y progresivo en el que coexisten mecanismos biológicos compartidos con una heterogeneidad clínica y mecanicista sustancial. Si bien se han logrado avances importantes en la comprensión de la patobiología y la mejora del manejo clínico, “la hipertensión pulmonar se caracteriza por una marcada heterogeneidad, un diagnóstico tardío, una estratificación de riesgo incompleta y una capacidad limitada para revertir el remodelado vascular establecido”.
Los autores concluyen que en conjunto, la evidencia disponible respalda la enfermedad canina de origen natural como un modelo comparativo relevante que puede complementar los sistemas experimentales y fortalecer la investigación traslacional dentro de un contexto riguroso de Una Salud. El trabajo futuro “debería centrarse en la detección temprana de la enfermedad, una mejor estratificación mecanicista, el desarrollo de terapias modificadoras de la enfermedad y el establecimiento de plataformas de investigación comparativa armonizadas para mejorar la atención de la hipertensión pulmonar tanto en humanos como en perros”.
Fuente: www.diarioveterinario.com




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